VIDAS CONTADAS
(Thirteen Conversations About One Thing)Vidas contadas se considera una pequeña joya del cine independiente norteamericano, pero se acerca más a esas pelÃculas que se encuentra a medio camino entre el cine de Hollywood y el facturado de manera más independiente. Con este tipo de filmes, se percibe un cambio en la industria estadounidense, directores que consiguen vender un buen guión en festivales como el de Sudence, consiguen un buen productor que apueste por él y además se cubren las espaldas contratando a algún actor de tirón asegurado. Jill Sprecher se encontrarÃa entre esos realizadores, que se han encontrado con una predisposición mayor por parte de la industria para poder desarrollar proyectos fuera de sus reglas. Este tipo de pelÃculas pone fin al clásico sistema de los estudios, da independencia a los directores y permite a los actores consagrados moverse con libertad por diferentes proyectos. Algunos ejemplos los encontramos en pelÃculas como "American Beauty" de Sam Mendes o "Magnolia" de Paul Thomas Anderson, que además son capaces de cosechar varios premios.
"Trece conversaciones sobre un asunto", es el tÃtulo original de este filme que habla de la felicidad que busca el ser humano en una existencia llena de problemas, deseos, esperanzas y dolores. Pero abre también otras preguntas sobre el sentido de la vida, la fe y la dignidad humana. Todo ello por medio de un narración cuidadosamente construida, combinando a la perfección las cinco historias que se entrecruzan. Además cabe añadir que la temporalidad de la acción no es lineal, sino que avanza al pasado o regresa al presente. Este cambio de tiempos no se trata sólo de una composición estética de la historia, sino que deja entrever algo más profundo, por ello no es baladà la frase de unos de los protagonistas cuando dice "...la vida sólo tiene sentido cuando la miras hacia atrás, es una lástima tener que vivirla hacia adelante.
La capacidad interpretativa de los actores sostiene casi todo el filme, se trata de personajes sólidos y reales, ni buenos ni malos, sino personas que viven en contextos diferentes y lo único que les une es eso que une a toda la humanidad "la búsqueda de la felicidad". Y para mostrar esta búsqueda encontramos varios ejemplos en la pelÃcula: en primer lugar, a un joven abogado triunfador, una persona materialista y autosuficiente en apariencia, pero a quien un hecho fortuito le hará perder su estable posición en el mundo. Tenemos otro personaje que es una mujer madura, que ama a su esposo pero contempla impotente cómo este la abandona condenándola a una soledad y luego la historia del propio marido infiel, un profesor de instituto liado con otra profesora. Un amargado oficinista que tiene un hijo drogadicto y descarga su malestar en un compañero de trabajo que siempre está feliz, no cree que se pueda conseguir tal felicidad hasta que su compañero le demuestra que sÃ. Y a una joven limpiadora que vivÃa llena de fe y esperanzas hasta que los pierde por culpa de un accidente. Todas estas historias están perfectamente entrelazadas en trece breves episodios, cada uno de ellos introducido por una frase o sentencia apropiada, según la situación que se presenta a continuación. Pero todos esos capÃtulos nos llevan a una tesis, cómo entre la falta de fe y la esperanza hay un hilo muy fino que puede romperse con los hechos fortuitos que ocurren en la vida.
Esta es la segunda pelÃcula de la directora y aunque se le ha tachado de ser mejor guionista que directora, en este filme muestra un cambio hacia un punto de vista más cinematográfico. Un ejemplo de esa mutación la encontramos en el valor que consigue dar a los objetos y cómo visualmente nos cuenta muchas cosas. En la pelÃcula vemos una peluca que un momento sirvió de diversión, luego acaba siendo para tapar la calva de la chica tras el accidente. También tenemos el ejemplo del coche que pasa de ser un objeto de ostentación a una forma material de recordarle la culpabilidad al abogado, por eso vende el coche. Pero lo más mágico de la pelÃcula es que nos hace reflexionar sobre nuestra propia existencia, a la vez que disfrutamos de una historia con tono agridulce que va de la comedia al drama. Con un final que no pretende conseguir un climax sorprendente, sino que acaba cuando ya se ha mostrado lo suficiente de cada personaje e historia.